viernes, 12 de marzo de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Contra las mujeres. Las luciérnagas que escupían a las luciérnagas.Desde hace mucho, muchísimo tiempo, habitamos una cultura misógina; desde hace siglos las luciérnagas, incautas y espléndidas, son abatidas por la saliva mortífera que algunos sapos traidores, molestos ante la dignidad de una luz que no es suya, arrojan de su boca.
Han sido muchas las veces en las que las luciérnagas, heridas de muerte preguntaron al monstruo el porqué de su villanía, y muchas las ocasiones en las que el mismo sapo, transformado una y otra vez en otro sapo, ha respondido lo mismo: “Bicho imprudente, siempre las distinciones valen caras; no te escupiera yo si no brillaras”.
Después de tantos siglos de azote público las luciérnagas saben, por encima de todo, que:
1. La saliva más eficaz es la calumnia que se forja en los mentideros públicos.
2. La peor de las salivas no es la que procede de los sapos sino la que proviene de las mismas luciérnagas. La misoginia se aprende y te la enseña otra mujer.
3. La madre, la hermana, la amiga, la compañera valoran la obediencia que se espera de nosotras. El silencio es un lugar históricamente femenino y muy violento: es el arma arrojadiza de las luciérnagas amigas…
4. Las relaciones misóginas entre luciérnagas pueden tomar varias formas, explícitas o no, desde la envidia y competencia encubiertas o manifiestas, hasta el amor más febril o protector.
5. ¿Cómo pueden las luciérnagas superar los obstáculos si están eludiendo golpes verbales de otras luciérnagas en cubículos, pasillos y salas de conferencias? Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta que la verdad en la que se empeñan las luciérnagas que quieren bailar en la oscuridad, como cualquier otra verdad consensuada, suele pasar por tres etapas: al principio se la ridiculiza -normalmente, la descalificación toma el disfraz de la broma-; luego se la reprime; al final se acepta como una evidencia que ha existido desde siempre. Es en este momento en el que las luciérnagas que quieren bailar han de hacer lo que han hecho siempre las tiernas princesas de los mitos y cuentos de hadas: perdonar y olvidarlo todo ofreciendo un beso de amor. Sí, amig@s, es precisamente en este momento donde debemos reivindicar valores más alternativos a los del sistema actual: la cooperación, la empatía y la generosidad. Aunque me cueste admitir una enseñanza que procede de las sempiternas princesas, me temo que no es mala estrategia.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Harvey is a 1950 film in black and white based on Mary Chase’s Pulitzer play of the same name. It was directed by Henry Custer and it starred James and Josephine Hull. Stewart earned a Best Actor Oscar nomination. In June of last year -2008- American Film Institute revealed its Ten Top Ten –the best ten films in ten `classic´ American film genres, and Harvey was acknowledge as the seventh best film in the fantasy genre. It is set in California, and it is about a good natural, affable, eccentric man called Elwood, Elwood P. Dowd, who’s known by everybody in all bars and saloons in his small town. He’s polite and cheerful and always friendly toward any strangers he might meet with, but he has just a problem: his best friend is an invisible six-foot-tall rabbit (a pooka, a mythical Celtic animal). Wherever he goes, he brings an extra hat and coat for Harvey and he buys theatre and railroad tickets in twos so that they can go everywhere together. His society-conscious sister and her men-hungry daughter try to have Elwood committed to a sanatorium. They seem to be unsure whether Dowd’s obsession with Harvey is an attempt to embarrass them or a product of his propensity to drink or a mental illness. But things are simpler; Elwood only prefers the Harvey’s fantasy to conventional routine. Elwood sums up his lifestyle when, in a later scene, he tells Dr. Chumley –his psychiatrist, who see Harvey too (so Harvey only can be seen by imaginative persons who are fed up with their kind of life) - that his mother used to tell him, `Elwood, in this world you must be oh so smart or, oh so pleasant. For years, I was smart. I recommend being pleasant´.
viernes, 4 de diciembre de 2009

viernes, 20 de noviembre de 2009
De Agustín García Calvo.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Caperucita harta del lobo, de la abuela y de los postres de su mamaíta.

Dafne y Barbazul.
¿Y qué me dices de la neutralización del género? No creo que no exista el neutro en castellano; es más, precisamente por ser el masculino el género no marcado –según la antigua escuela lingüística estructuralista- carece de la personalidad del femenino –esa personalidad que en ámbitos más prácticos y sociales nos niegan…-, por lo que resulta más fácil asimilar lo neutro a lo masculino… Es de las pocas veces que el lenguaje cuenta con un comportamiento feminista; se trata de una mala estrategia varonil, de una mala pasada de su principal herramienta de poder: el lenguaje. No obstante, a pesar de no estar de acuerdo con la inexistencia del género neutro en castellano y de admitir su asimilación a la forma masculina por ser la forma no marcada, sí estoy absolutamente de acuerdo con acabar de una vez con la neutralización semántica, la verdaderamente preocupante, la que permite los vacíos simbólicos que hacen imposible que las mujeres nos sintamos plenamente a gusto con nuestra principal herramienta de comunicación: el lenguaje. Desde esta perspectiva simbólica apoyo absolutamente el cambio fonológico del castellano respecto de la cuestión genérica.